Statement of Bishop Jaime Soto on the COVID-19 student vaccination mandate

Dear Friends in Christ:

There is no mandate regarding student COVID-19 vaccinations being enforced at this time in our Catholic parochial schools. With prudent public safety protocols, we have been able to limit the spread of this virus in our communities.

The State Administration’s plan to add the COVID-19 vaccination to the list of mandatory vaccinations for students to enter public or private schools in the state, as currently proposed, would be contingent on full FDA approval of the vaccine for children and would need to allow for both a medical and personal belief exemption. Personal or medical exemptions included in the regulations for the COVID-19 vaccination will be honored at Catholic parochial schools in the Diocese of Sacramento.

We have faced unprecedented challenges over the past 19 months. Our clergy, principals, teachers, staff, and volunteers have worked tirelessly to ensure safe environments for worship and learning, to care for the vulnerable, and provide for the common good in the churches, schools and charitable services in the Diocese of Sacramento.

I have heard your concerns, thoughts, and feedback surrounding this issue. Our Catholic parochial schools continue to provide a holy and safe learning environment where parents can entrust their children. Parents are the primary educators of their children. I thank you for choosing to entrust your children to our care.

Please join me in asking God’s mercy to bring an end to this pandemic, grant healing to all the afflicted, perseverance to all who care for them, and comfort to all who mourn. In this month of November, let us also pray for the souls of our brothers and sisters lost to this dreadful virus. Through the intercession of our Blessed Mother Mary, may the wisdom and charity of the Lord Jesus teach us to place the God-given gift of freedom at the service of caring for one another,
especially the most vulnerable.


Respectfully,


+Jaime Soto
Bishop of Sacramento


Estimados Amigos en Cristo:

No hay ningún mandato con respecto a que las vacunas COVID-19 para los estudiantes en este momento en nuestras escuelas parroquiales católicas. Con prudentes protocolos de seguridad pública, hemos podido limitar la transmisión de este virus en nuestras comunidades.

El plan de la Administración Estatal de agregar la vacuna COVID-19 a la lista de vacunas obligatorias para los estudiantes que ingresen a escuelas públicas o privadas en el estado, como se propone actualmente, dependería de la aprobación total de la vacuna para niños por parte de la FDA y tendría que permitir una exención médica y una exención basada en creencias personales. Ambas exenciones -- incluidas en las regulaciones para la vacunación COVID-19 serán respetadas en las escuelas parroquiales católicas de la Diócesis de Sacramento.

Nos hemos enfrentado a desafíos sin precedentes durante los últimos 19 meses. Nuestro clero, directores, maestros, personal y voluntarios han trabajado incansablemente para garantizar entornos seguros para la adoración y el aprendizaje, para cuidar a los vulnerables y proveer el bien común en las iglesias, escuelas y servicios caritativos en la Diócesis de Sacramento.

He escuchado sus inquietudes, pensamientos y comentarios sobre este problema. Nuestras escuelas parroquiales católicas continúan brindando un ambiente de aprendizaje santo y seguro donde los padres pueden encomendar a sus hijos. Los padres son los educadores principales de sus hijos. Les agradezco que hayan elegido encomendar sus hijos a nuestro cuidado.

Únanse a mí para pedir la misericordia de Dios para poner fin a esta pandemia, otorgar la salud a todos los enfermos, perseverancia a todos los que los cuidan y consuelo a todos los afligidos. En este mes de noviembre, recemos también por las almas de nuestros hermanos y hermanas que murieron a causa de este terrible virus. Por la intercesión de nuestra Santísima Madre María, que la sabiduría y la caridad de nuestro Señor Jesús nos enseñen a poner el don de la libertad otorgado por Dios al servicio del cuidado mutuo, especialmente de los más vulnerables.

Atentamente,

+Jaime Soto
Obispo de Sacramento